Se ha hablado en numerosas ocasiones sobre el ecodicio como un nuevo crimen contra la humanidad, sin embargo aún no se le reconoce como tal. ¿Por qué aún no figura en el código penal internacional? Hablemos de esta historia.

Cuando el ecosistema llega a su máximo nivel de sufrimiento y su capacidad de regenerarse no aguanta más, llega el ecocidio y todo el debate que gira en torno a él. Pero la verdad es que tras años de reflexión e innumerables daños al planeta, tan solo unos pocos países lo han incluido en su código penal. Quizá este sea el momento de replantearse de nuevo esta polémica. 

¿En qué consiste el ecocidio?

El neologismo ecocidio hace referencia a cualquier daño masivo o destrucción ambiental de un territorio determinado. Es generalmente asociado con el daño causado por un agente vivo que directa o indirectamente mata suficientes especies en un ecosistema como para interrumpir su estructura y función.

El ecocidio puede ser también el resultado de contaminación masiva tal como el vertido de desechos de industrias o contaminación por pesticidas que destruyen la fauna y flora local. 

”Destrucción del medio ambiente, en especial de forma intencionada”, según la RAE.

Historia

La pregunta clave es la siguiente: ¿por qué aún no se considera el ecodicio como un crimen contra la paz? Veámoslo.

El concepto de ecocidio surge en los últimos años de la Guerra de Vietnam (1955-1975), cuando las huellas de aquel conflicto bélico eran más que patentes y resultaban devastadoras sobre el territorio.

Años más tarde, estaba propuesto para ser el quinto crimen contra la paz cuando iba a constituirse la Corte Penal Internacional de la Haya en 1998, pero el ecocidio se quedó fuera por la oposición de Estados Unidos, Reino Unido y Países Bajos. Entre estos delitos se encuentran: la lesa humanidad, el genocidio, los crímenes de guerra y los de agresión contra estados o territorios. Sin embargo, una docena de países sí han tipificado el ecocidio como un crimen dentro de sus fronteras e iniciativas como Ecocide Project siguen peleando hoy día para que el daño masivo de ecosistemas sea considerado un delito de esa gravedad. 

Con los años el ser humano ha multiplicado y diversificado su huella sobre el planeta dejándole cruentas cicatrices: enormes islas de plástico en los océanos, deforestación de bosques tropicales, vertidos de hidrocarburos en yacimientos petrolíferos, explotación salvaje de hábitats… Eventos que destruyen ecosistemas de forma constante y que, en la mayoría de los casos, quedan impunes.

Dejémoslo claro…

La deforestación de la Amazonia afecta ya al 20% de su superficie. 

Antiguo mar de Aral. 

Incendio en el Bosque nacional Stanislaus (EEUU).

La mayoría de los acuerdos ambientales alcanzados en los últimos cincuenta años no se cumplen y tampoco son suficientes. El planeta lo pide a gritos y nosotros también: ¡RESPETO!

We love animals. We love nature.

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