Después del slow food y la slow fashion, no ha tardado en llegar al mundo de la belleza el concepto de slow beauty. Bajo este nombre, esta moda que ya ha causado sensación en otros muchos sectores, llega al mundo de la cosmética. Se posiciona en contra de los elementos tóxicos con los que tratamos nuestro cabello y piel casi a diario. La forma consumista contemporánea también ha influido, y negativamente, en el mundo del cuidado cosmético: cada vez más, nuevas marcas abogan por una producción, diseño y fabricación totalmente diferente. Los avances tecnológicos, el progreso, la globalización, Internet y otros tantos factores más han contribuido a crear una sociedad apresurada y desconocedora de la calma. Nuestro ritmo de vida diario es el más frenético de la historia de la humanidad, y por eso nuestra forma de consumir también ha cambiado en los últimos años. La cultura consumista del “aquí y ahora” y las producciones en masa reinan por encima de cualquier cosa, dando paso a la pérdida de muchos valores tradicionales como la calidad, la tradición, el cuidado, y el respeto al medioambiente y a la naturaleza. slow food En estas circunstancias, es habitual que surjan múltiples tendencias con el objetivo de contrarrestar o recuperar las esencias tradicionales que los propios humanos estamos destruyendo. En este sentido, se está empezando a hablar de conceptos que buscan la pausa.  Por ejemplo, el ‘slow food’, que se contrapone a la comida rápida y a las grandes cadenas o ‘slow fashion’, en contraposición a la moda rápida que convierte a los consumidores en asiduos obsesivos. Como se puede apreciar, la palabra traducida al español ‘despacio’ está cogiendo una gran importancia y entre las tendencias que luchan a favor de la calma, el respeto al medioambiente y las cosas bien hechas. slow fashion

¿En qué consiste realmente la tendencia de cosmética “Slow Beauty”?

La tendencia slow (“despacio” o calmada) ofrece romper con el estilo de vida cosmopolita y propone uno más calmado y consciente con nuestro día a día. Esto, como hemos visto, se puede adaptar a cualquier ámbito o sector, pero como veremos a continuación, el de la belleza es uno de los más prometedores. Muchos expertos y nuevos emprendedores relacionan el Slow Beauty con una forma integral de cuidarse. La clave está en situar la que la belleza en completa armonía con el paso del tiempo, dando importancia a unos hábitos de vida más saludables. Esta filosofía valora la importancia de dedicar más tiempo al día para conectar con el cuerpo humano y con la naturaleza, haciendo uso de productos saludables con nosotros y el medio ambiente. chicas slow beautyLa inversión en cosméticos naturales beneficia, sin duda alguna, a nuestra piel a largo plazo. En este sentido, están surgiendo cada vez más marcas que ofrecen productos íntegramente naturales. Todas estas intentan que los usuarios mejoren el contacto con la naturaleza a través de materias primas ajenas a toxinas. Además, en muchas ocasiones estas compañías ofrecen la posibilidad de que el propio cliente diseñe su producto final eligiendo los ingredientes que mejor se adapten a sus necesidades cutáneas.

Un paso más

Pero la cultura slow beauty es mucho más. Esta moda o tendencia va mucho más allá de un cambio en las materias primas. Esta filosofía tiene en cuenta, además, los procedimientos con los que se consiguen los ingredientes. La industrialización y la producción en masa son factores que también han llegado a la cosmética, perdiéndose así muchos principios activos de los ingredientes naturales y sustituyéndolos por múltiples químicos sintéticos. En conclusión, para definir lo que realmente significa la tendencia slow beauty, es necesario destacar la elección de productos, así como los procedimientos a seguir. Pero además de las materias primas, también nos debería interesar retomar el contacto con nuestro propio cuerpo. A día de hoy somos pocos los que verdaderamente nos paramos a pensar acerca del origen e ingredientes de los cosméticos que utilizamos a diario. Es esta misma ignorancia la que quiere erradicar la cultura slow beauty, enseñando a elaborar la cosmética de forma sencilla, disfrutando del momento presente y de todo el proceso de elaboración.

Los innegables beneficios de esta nueva forma de consumir cosmética

A pesar del auge de estas nuevas tendencias, todavía nuestra sociedad se caracteriza por ser agria a invertir más dinero en un solo producto. A mucha gente, ya sea por ignorancia o costumbre, le cuesta cambiar su crema de 4€ del supermercado por otra mejor y más beneficiosa. Por desgracia, a día de hoy se están dando cada vez más casos de alergias y pieles atópicas en el mundo, lo que replantea y pone a la vista de todos la necesidad de un cambio en nuestro cuidado personal. crema piel La cosmética natural se caracteriza, o debería caracterizarse, por estar exenta de elementos dañinos como parabenos, aluminio, parafinas, etc. Estos ingredientes, habituales en la mayoría de las grandes marcas multinacionales, rompen la barrera de nuestra piel evitando la transpirabilidad y creando irritaciones y abrasiones. Como norma general, la mayoría de las personas que muestran una piel sensible y delicada experimentan una notable mejoría al pasarse a la cosmética natural. En definitiva, la tendencia slow beauty trabaja para encontrar la calma y proteger el planeta. Es decir, el ritmo pausado en contraposición al frenetismo de los últimos tiempo y la responsabilidad y respeto con el entorno y con nuestro propio cuerpo. Está claro que todos y todas deberíamos replantearnos nuestro estilo de vida. Con pequeños cambios podremos causar un gran impacto a largo plazo en nuestra salud y en la del planeta. ¡Apúntate a la moda del Slow Beauty y cambia el mundo al completo empezando por ti misma! Por todo esto, Innu Vegan quiere cuidarte y conseguir que te dediques más tiempo. Si quieres formar parte de nuestro proyecto ponte en contacto con nosotros.

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